Segunda carrera de la temporada y la primera conclusión es que quienes apuntábamos después del primer Gran Premio, que con la nueva normativa podríamos correr el riesgo de presenciar un campeonato monótono y aburrido, no tenemos sino que tragarnos nuestras propias palabras, confirmando de nuevo, que las carreras son aburridas o entretenidas según las circunstancias que puedan darse durante las mismas.
Sin duda el que la salida del GP de Australia se produjera con la pista mojada, indujo un factor añadido de emoción y no poco azar, a un circuito en el que ya de por sí lo que sobran son los golpes de efecto.
Al igual que hacíamos en la primera carrera, vamos a desglosar una serie de circunstancias, que merecen ser destacadas.
Primera. Button ha ganado contra todo pronóstico una carrera en la que no partía ni de lejos como candidato a la victoria. Su principal mérito fue el saber estar en el lugar adecuado, no cometiendo errores absurdos. Por supuesto de no mediar el problema de Vettel en su RedBull, el británico no podría haber optado más allá de un segundo puesto en el podium, que con todo, habría ya sido un fantástico resultado para el actual campeón del mundo. Mérito también importante el de su equipo, que optó por una estrategia arriesgada que al final dio sus frutos, al hacerle parar antes que nadie para colocar los neumáticos de seco cuando la pista todavía estaba mojada y al mantenerle en pista ya con ese mismo juego de neumáticos hasta el final de carrera. De todos modos, habrá que esperar un poco más para comprobar si Jenson de verdad se une al trío de ases (Alonso, Vettel y Hamilton) que parecen ser en principio, quienes que cuentan con más opciones para llevarse el título a final de temporada.
Segunda. ¿Quién dijo que Renault era un equipo de segunda fila? Vale, yo el primero. Pero Kubica es uno de esos pilotos capaces de sacar petróleo a poco que le pongan los medios. Con una salida brillante, apoyada en los errores de Alonso y Webber, y con un único y rapidísimo cambio de neumáticos, en el que logró adelantar a Massa, sentó las bases para subirse al segundo cajón. El piloto polaco aguantó además a la perfección los envites finales de sus rivales sin cometer ningún error. Veinte puntos para la escudería gala que saben a gloria. Que los saboreen porque probablemente no será lo habitual este año.
Tercera. Después de protagonizar una salida de ensueño, el piloto de Ferrari Felipe Massa, empañó en parte su actuación al sufrir en sus carnes algunos adelantamientos en los que pareció un tanto blando a la hora de defender su posición. Los neumáticos parece ser que no estaban en su mejor estado, pero se le echó en falta un poco más de agresividad. Al final queda la impresión que salvó el tercer puesto gracias a la defensa numantina que Alonso hizo de su cuarta plaza frente a los ataques de Hamilton y Webber en las últimas vueltas.
Cuarta. Ferrari, para disgusto de no pocos, ha demostrado que en la Scudería no hay lugar para las órdenes de equipo. Aparte de estar prohibidas, en un campeonato que acaba de empezar, están totalmente fuera de lugar. El tercer puesto de Massa unido al cuarto de Alonso hacen que Ferrari sume unos puntos valiosísimos en la lucha por el título de constructores, además de mantener a sus dos pilotos al frente de la clasificación individual. ¿Se puede pedir más? Quizás un poco más de competitividad en las clasificaciones, donde ahora mismo, Red Bull aparece como imbatible.
Quinta. Empezó mal Alonso. Mejor dicho, empezó muy mal. Sin embargo, la salida del Safety Car hizo que pudiera recuperar tiempo para aproximarse a la cola del pelotón y a partir de ahí, su ascenso a las primeras plazas fue fulgurante. Una carrera para enmarcar la del asturiano si obviamos la salida errónea. Su defensa de la cuarta plaza frente a Hamilton y Webber que venían con neumáticos mucho menos desgastados, fue de lo mejor que hemos visto en los últimos años. Además, demostró un sentido del equipo al no forzar un adelantamiento frente a su compañero Massa, que tanto el brasileño como Ferrari, sabrán valorar en su justa medida. Como único pero, quizás sobraron sus declaraciones después de la carrera donde consideraba un gran resultado ese cuarto puesto apenas logrado, al haber quedado sus principales rivales de cara al título detrás de él. Tal vez sus palabras fueran malinterpretadas o sacadas de contexto, pero pareció un feo detalle en este caso hacia Massa al infravalorar sus opciones al título.
Sexta. Schumacher buscaba en Australia resarcirse de una carrera un tanto gris en Bahrein. No pudo ser, en buena parte por verse perjudicado por el incidente de Alonso y Button en la salida, teniendo que entrar en boxes para cambiar su alerón. Lógicamente a día de hoy, el Mercedes no es un Ferrari, y la remontada en este caso, se antojaba mucho más complicada. De todos modos, considero que el Kaiser todavía tiene margen de mejora y sería precipitado sacar ya conclusiones. Esperaremos al menos hasta las primeras carrera de Europa para valorar más en justa medida el rendimiento del heptacampeón del mundo. Por lo que respecta a su pequeño enfrentamiento con Alonso tras la clasificación del sábado, no hay que darle mayor importante. Forma parte del juego. Aunque algunos medios intenten magnificarlo.
Séptima. Lo de Vettel empieza a ser preocupante. Dos carreras que parecían ganadas, sobre todo esta segunda, y al final, nada de nada. RedBull debe trabajar muy duro para que las enormes prestaciones que demuestran los sábados se vean corroboradas los domingos en la carrera. De momento están dando síntomas de una alarmante ausencia de fiabilidad que podría lastrarles para el resto del campeonato.
Octava. Lewis Hamilton había comenzado el fin de semana copando los medios debido a un incidente con la policía fuera de los circuitos; prosiguió el sábado con una Q2 deficiente que le abocó a quedarse fuera de los diez mejores; y lo acabó víctima de un accidente en el que Webber se lo llevó por delante, mandando al limbo las aspiraciones del británico por superar a Alonso al que se encontraba hostigando en ese momento, en su camino por tratar de alcanzar el podium. Puestos en una balanza los aspectos positivos frente a los negativos, habrá que quedarse con la gran carrera del domingo, en la que junto con Alonso, fueron los mejores en pista, o al menos, ahora que el espectáculo estaba en entredicho, los que más contribuyeron a que la carrera fuera de lo más entretenida.
Novena. Algunos considerarán todo un éxito el que Hispania haya conseguido llevar a uno de sus monoplazas hasta la bandera a cuadros. Algo de razón no les falta. Sin embargo, y reconociendo el enorme esfuerzo de todos los componentes del equipo recién creado, el hecho de que un piloto sin sufrir ningún contratiempo digno de mención, cruce la meta a cinco vueltas del ganador, no es que sea la mejor publicidad para la F1.
Y décima. La peor imagen del fin de semana: los aplausos en el box de McLaren cuando Vettel quedó fuera de combate. ¡Viva el fair play británico!
martes, 30 de marzo de 2010
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