Sexta carrera del Mundial de F1, en esta ocasión por las calles del Principado de Mónaco. Estas son nuestras calificaciones.
Diez. Nuestra máxima puntuación en el GP con más glamour del calendario, corresponde precisamente a la escudería con mayor atractivo de todas las que componen el circo de la F1: Ferrari. Podemos decir que por primera vez han estado a la altura que exige la historia de la Scuderia. Nadie les pide que logren lo imposible, ganando carreras si existe un monoplaza superior, pero lo que no se puede en ningún caso es facilitar estas victorias con errores impropios de la categoría que se supone a Ferrari. En Mónaco no ha sido así. En primer lugar, tras el accidente de Fernando Alonso, los mecánicos de Ferrari dieron toda una lección de profesionalidad y eficiencia, al rehacer pieza por pieza un monoplaza que estaba gravemente dañado y sin posibilidad de probarlo en pista, dejando así en las manos de Alonso, un F10 con las máximas garantías –las mismas que tenía antes del accidentes-. Esto, unido en segundo lugar a una táctica de carrera totalmente rompedora y arriesgada, pero muy lógica, posibilitó sin duda la remontada de Alonso que le permitió sumar de este modo ocho puntos que cualquiera hubiera soñado antes del comienzo de la carrera. Esperamos que en el box de Ferrari se sigan tomando las decisiones con la misma inteligencia que en Mónaco, y que por supuesto, sus mecánicos sigan demostrando por qué visten un mono rojo con il cavallino en el pecho.
Nueve. Como no había posibilidad de asignar dos dieces, y por no hacerlo demasiado rutinario, dejaremos a Webber en este caso con la segunda mejor nota. Espectacular de nuevo el australiano que con su segunda victoria consecutiva se ha colocado al frente de la clasificación del Mundial, eso sí, con los mismos puntos que su compañero de equipo, Sebastian Vettel, a quien parece haberle comido la moral con estas primeras carreras en Europa. Webber demostró ya en la clasificación del sábado una superioridad aplastante, con más de tres décimas de ventaja sobre el segundo, y cuatro sobre el tercero. El domingo no hizo sino demostrar su hegemonía desde que el semáforo se puso en verde hasta cruzar primero por debajo de la bandera a cuadros, sin inmutarse por las repetidas salidas del Safety Car que hacían que perdiera la ventaja que acumulaba una y otra vez cada vez que éste se retiraba de nuevo a boxes. Mucha atención a Mark, porque entre los nombres de Alonso, Hamilton y Vettel, quizás el tapado de cara al titulo sea el veterano piloto australiano.
Ocho. Muy pocos hubieran podido imaginar que Renault tras su fiasco en los últimos años, iba a disponer esta temporada de un monoplaza que pudiera hacer frente a Ferrari, McLaren, RedBull y Mercedes. Pero lo cierto es que la escudería gala ha conseguido un monoplaza fiable que en manos de un piloto no menos fiable como el polaco Robert Kubica, está siendo una de las sorpresas del campeonato. El segundo puesto logrado por Robert el sábado invitaba incluso a soñar con dar la campanada el domingo. Sin embargo una salida un tanto deficiente por parte del polaco, hizo que éste perdiera una posición que ya no recuperaría. A pesar de ello, Kubica se merece sin duda nuestro notable alto. Y si no digamos nada si lo comparamos con el "rendimiento" que su compañero Petrov le está sacando al mismo monoplaza.
Siete. Fernando Alonso fue probablemente el piloto que mayor protagonismo acaparó durante el fin de semana. El viernes cometió un gravísimo error, impropio de alguien con su experiencia, pero esto demuestra algo obvio: nadie puede dormirse cuando está a los mandos de un F1, y menos si circula por Mónaco. En Ferrari no podían creer que el piloto asturiano hubiera cometido un error de semejante envergadura, pero lejos de tirar la toalla, confiaron en las posibilidades del monoplaza, en las suyas propias, y por supuesto, en la pericia de Alonso para buscar una remontada en toda regla. El domingo Alonso no hizo sino responder a las expectativas que se habían creado entorno a él. Se deshizo sin problemas de los pilotos de cola, quienes salvo en el caso del brasileño Di Grassi, apenas opusieron resistencia conscientes de que no era su guerra. Quizás el más dócil en ese sentido resultó un antiguo compañero de Alonso, el italiano Jarno Trulli, al que quizás se le fue un poco la mano a la hora de dejarse adelantar por el piloto de Ferrari. Sea como fuere, y gracias además a la entrada del Safety que minimizó la pérdida de tiempo de Alonso en su cambio de neumáticos, una vez que el resto de pilotos comenzaron con sus paradas, el asturiano se encontró en una tranquilizante octava posición cuando no se llevaba ni un tercio de carrera. La posterior retirada de Kobayashi y el tardío pitstop de Rosberg situaron a Alonso en la sexta plaza, a la postre definitiva, aunque con suspense incluido por el adelantamiento in extremis de Michael Schumacher que comentaremos después.
Seis. Tras el accidente de Alonso, todas las esperanzas en el box de Ferrari estaban depositadas en Felipe Massa. El brasileño parecía dispuesto a hacer olvidar el fiasco de Alonso marcando el mejor tiempo el sábado en la Q1 y el segundo en la Q2, sólo superado por Nico Rosberg, que no parecía el rival de cara a lograr la pole. Por desgracia, en la tanda definitiva Felipe únicamente pudo ser cuarto –según sus declaraciones fue obstaculizado precisamente por Rosberg- quedándose a poco más de una décima de la primera fila lo que hubiera aumentado sin duda sus posibilidades para la carrera. Lo intentó con todo el domingo en la salida, pero se topó con que Kubica, superado por Vettel, cerró justo a tiempo la puerta para evitar ser adelantado también por Massa, quien tuvo además que protegerse de la acometida de Hamilton. Felipe tuvo así que conformarse con rodar detrás de los tres primeros a la espera de que alguno de ellos pudiera cometer algún error que le permitiera subir al podium, algo que finalmente no se produjo. Aceptable en cualquier caso la carrera del brasileño.
Cinco. Al igual que Massa, Lewis Hamilton, mantuvo en la carrera la posición –quinta- con la que partía en parrilla. También como el brasileño lo intentó en la salida, pero a partir de ese momento se limitó a conservar la posición. Diez puntos importantes para el inglés después del rosco de Montmeló y que le permiten seguir con opciones intactas en su lucha por el título. Sigue dando la sensación de que a poco que su monoplaza le acompañe el inglés es capaz de ser de los pocos capaces de dar espectáculo, al contrario que su compañero de filas, Jeson Button, menos sólido cuando las cosas no vienen bien dadas, y que en Mónaco, saliendo desde una pobre octava posición, abandonó a las primeras de cambio por problemas mecánicos.
Cuatro. ¿Cómo pude suspenderse a alguien que finaliza segundo en Mónaco y que ocupa esa misma posición en el Mundial? Quizás seamos un poco duros con Sebastian Vettel, pero en estas últimas dos carreras ha dado la sensación de verse superado –y lo que es más grave, no sólo en la pista- por su compañero Mark Webber. De creerse la niña de los ojos del equipo RedBull se encuentra ahora frente a la cruda realidad de que Mark, lejos de ser una mera comparsa en este campeonato, se muestra como el primer enemigo a batir por el alemán. No parece estar llevando muy bien esta presión, por lo que una tercera derrota consecutiva en Turquía en su duelo particular con el australiano, podría resultar demoledora para la moral de Vettel.
Tres. Un equipo como Mercedes, considerado entre los mejores de la parrilla, no puede permitirse el lujo de cometer un error como el del adelantamiento de Schumacher a Alonso en el último suspiro de la carrera cuando según la normativa referida al Safety Car –que alguien dentro del equipo debiera conocer- no podía realizarse. En Ferrari –y entiendo que en el resto de escuderías- sí eran conscientes de esta norma y avisaron por radio a sus pilotos para que no cayeran en la tentación de adelantar posiciones a pesar de ver posibilidades para ello. En Mercedes nadie dijo nada a Schumacher –o si se lo hicieron, le indujeron al error- y esto al final provocó la sanción al alemán que le priva de unos puntos que tal vez no supongan ningún trastorno en las aspiraciones actuales del alemán, pero que le alejan un poco más de su compañero de equipo en la clasificación, quien de no mediar dicha sanción, hubiera acabado además por detrás de Michael por segunda carrera consecutiva.
Dos. Lo dijimos en su día con Kovalainen y esta vez toca repetirlo con Jarno Trulli. Resulta duro ver a alguien con el bagaje del simpático italiano subido a un monoplaza que no le permite optar a nada que no sea simplemente finalizar las carreras. Lo que ocurre es que en ocasiones, un piloto muy por encima del monoplaza que conduce, produce frustración, lo que unido a una falta de concentración, puede llevar a cometer graves errores –además de sumamente peligrosos- como el que llevó a Jarno a colisionar con Chandhok.
Uno. Como si fuera el caso del Dr Jekyll and Mr Hyde, Jenson Button llegó a Mónaco líder en el Mundial, apenas pudo ser octavo en la clasificación del sábado, y rompió transcurridas tres vueltas el domingo en carrera con lo que abandonó tierras monegascas cuarto en el campeonato, viendo ya desde la retaguardia a los dos RedBull y al Ferrari de Fernando Alonso. De acuerdo que las averías no son culpa de los pilotos, pero la actuación mediocre del sábado parecía el peor de los augurios, y que finalmente se confirmó el domingo. Algo pasa con Button cuando habiendo ganado dos de las seis carreras hasta ahora disputadas –igualado sólo ahora por Webber-, sigue viéndose menos candidato al título que su propio compañero Hamilton, que todavía se mantiene a cero en cuanto a triunfos se refiere.
Cero. Parece que la nota más deficiente es un pulso continuo entre FIA y escuderías LowCost. En Mónaco de nuevo ninguno de los monoplazas de estos equipos de bajo coste cruzaron la bandera a cuadros. ¿De verdad aportan algo a esta F1? Bueno sí: son ocho coches más en la parrilla. ¿Y además de eso?
¡Nos vemos en Turquía!
sábado, 22 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
España (09/05/10)
Quinta carrera del Mundial, desarrollada toda ella en condiciones de seco. Estas son las notas a tenor de lo que pudimos presenciar durante todo el fin de semana, y en especial como es lógico, durante la carrera.
Diez. Sin duda de nuevo Red Bull se merece nuestra máxima calificación, aunque en esta ocasión sea a modo particular para la figura de Mark Webber, el veterano piloto australiano, que con su victoria en Montmeló, firmó un fin de semana de ensueño. El triunfo le sirve para reivindicarse además en el seno de un equipo, donde la figura de su compañero, el alemán Vettel, parecía copar todas las miradas y las esperanzas de cara al título final. Webber ha demostrado que no quiere ser segundo de nadie, y que luchará con todas sus fuerzas por lograr los mismos objetivos que hasta ahora el destino parecía reservar para su joven compañero.
Nueve. Inesperado segundo puesto para Alonso, quien por su constancia y convicción merece también estar en nuestro particular podium. Tras una clasificación el sábado realmente por encima de las posibilidades del F10, el domingo se despachó con una carrera impecable, protagonizando alguno de los giros más rápidos del día a la pista catalana, pero sin comprometer en exceso el desgaste de sus neumáticos, lo que al final se reveló clave vistos los problemas que tuvieron tanto Hamilton como Vettel, y que hicieron que el asturiano escalara desde la cuarta posición que parecía lo máximo a lo que podía optar hasta una segunda posición que supo a victoria en Ferrari, como así lo demostraba la alegría tanto en el box como en la posterior ceremonia de entrega de premios.
Ocho. En Montmeló podemos decir que asistimos al regreso del Kaiser, o por lo menos, al inicio de este retorno, porque estoy convencido de que al cuarto puesto logrado en el circuito catalán se unirán otros resultados que harán las delicias de los seguidores de Michael Schumacher, entre los cuales -contra lo que piensan algunos-, todavía nos encontramos muchos ferraristas. El heptacampeón del mundo por fin logró estar durante todo el fin de semana por delante de su compatriota y compañero, Nico Rosberg. Fue impresionante ver cómo Schumacher le ganó la partida a Button cuando éste último salía de su parada en boxes, apurando el alemán al máximo su frenada a final de recta. Y no menos impecables fueron sus siguientes vueltas manteniendo a raya al inglés en todos y cada uno de los intentos de éste por superarle. Al finalizar la carrera se podía vislumbrar la satisfacción del veterano campeón que de nuevo se ha sentido a gusto en una carrera. Los cambios efectuados en su Mercedes sin duda han sido muy del agrado de Schumi, quien se ha adaptado mucho mejor a ellos que Rosberg.
Siete. Hamilton ha vuelto a protagonizar una carrera espectacular si tenemos en cuenta la diferencia que hoy por hoy media entre su McLaren y los RedBull. Aun así, volvió a comerle la tostada a Vettel –en este caso con un sensacional adelantamiento al alemán aprovechándose de la indecisión de éste al realizar un doblaje- y se ganó así una segunda plaza que mantuvo hasta que a falta de apenas tres vueltas, vio como uno de sus neumáticos dijo basta. Una pena, porque por mucho que les duela a todos aquellos que no soportan al piloto inglés, éste es sin duda uno de los grandes animadores de la F1, con un talento innato que supera con mucho la media del resto de pilotos que conforman la parrilla. No se dará por vencido el inglés quien en Mónaco podría ser serio candidato a la victoria.
Seis. Sebastian Vettel podría perfectamente haber compartido nota con su compañero Webber, pero al final una de serie de circunstancias le hicieron tener que conformarse con un tercer puesto –habría sido cuarto de no romper Hamilton- que a tenor de lo que reflejaba su cara en el podium, le supo a muy poco. Este año el alemán parece que está gafado porque parece increíble que con la aparente superioridad de su monoplaza, ahora mismo ocupa "sólo" la tercera posición el mundial, por detrás de Button y Alonso. En concreto, este domingo, una serie de problemas en sus frenos y neumáticos le obligaron así a pasar por boxes cuando parecía que su tercera posición -por detrás de Hamilton- estaba a salvo de los intentos de Alonso por llegar a ella. Es verdad que al final logró la misma posición, pero el sabor de boca que se le quedó al alemán en absoluto fue de su agrado. Que además sea su compañero quien se lleve la victoria todavía hace crecer más el grado de insatisfacción de Vettel, quien no obstante, tiene mucho Mundial por delante para demostrar su valía. Tal vez necesita sólo centrarse un poco más.
Cinco. Massa parece abonado a nuestro aprobado raspado, pero de nuevo este fin de semana compaginó una clasificación mediocre con una carrera más que aceptable donde al final ganó tres posiciones con respecto al puesto que ocupaba en la parrilla de salida. Una pena quizás el que desde el box copiaran la estrategia de Schumacher y Button, porque tal vez ahí se quedó la posibilidad de que el brasileño hubiera podido optar incluso al cuarto puesto teniendo en cuenta como acabó la carrera, y que el brasileño estuvo gran parte de la carrera con su alerón delantero dañado. Sus intentos por dar adelantar luego a Button fueron tan loables como inútiles, lo mismo que los de éste por hacer lo propio con Schumacher. Lo cierto es que se presenta una temporada complicada para Massa, puesto que son pocos los que ahora mismo dudan en la Scuderia que su caballo ganador es Fernando Alonso. Para alguien que se quedó a un solo punto –en realidad a una sola curva- de ganar el Mundial hace dos años, volver al papel de fiel escudero no tiene que ser fácil. Sin embargo considero que Massa, profesional como nadie y fiel a la Scuderia, hará lo que sea mejor para ésta. De todos modos sigo convencido de que todavía no ha dicho su última palabra.
Cuatro. Button no ha tenido un buen fin de semana, y aun así sale de Montmeló al frente de la clasificación de pilotos, así que aunque sólo sea por eso, puede darse por satisfecho. En Mónaco, un circuito donde el año pasado lograra la victoria, tratará por todos los medios de tomarse la revancha, aunque lo tendrá ciertamente complicado. Quizás en esta ocasión le pesó una clasificación el sábado un poco por debajo de lo esperado, pero sobre todo le faltó aplomo y valentía para evitar el adelantamiento que Schumacher le infringió cuando el inglés retomaba la pista tras su paso por boxes. Son de esas acciones que a un piloto con orgullo le escuecen. Ahí se le escaparon las ya escasas posibilidades que tenía de contactar con el grupo de arriba, donde su compañero Hamilton, rodaba en tiempos considerablemente más rápidos que él.
Tres. Después de cuatro carreras superando una y otra vez a Schumacher tal vez Nico Rosberg pensaba que lo tenía todo hecho para ser considerado el líder sobre el que Mercedes habría de apostar. Pero no parecen tenerlo tan claro en la escudería alemana ya que los cambios introducidos en el MGP W01 –nombre con el que ha sido bautizado su monoplaza- parecen amoldarse mucho mejor al estilo de Michael y que para nada han sido bien recibidos por Nico. ¿Casualidad o simplemente un mal fin de semana? En las próximas carreras tendremos la respuesta. Pero no parece que para empezar Mónaco sea el mejor lugar para que Rosberg supere a Schumi.
Dos. Pedro De La Rosa ha vuelto a ver cómo su GP se veía truncado apenas unas vueltas después de iniciado, y de nuevo por causas ajenas al piloto catalán. Es una lástima porque De La Rosa estaba más motivado que nunca para hacer una buena carrera delante su público y en un circuito que conoce a la perfección. Lo peor que puede hacer ahora es bajar los brazos –algo que no creo que suceda- porque en ese caso su puesto en la escudería correría serio peligro. La mayoría estamos convencidos de las cualidades de Pedro, pero necesita una buena carrera para demostrarlo a los que todavía dudan de él.
Uno. Resulta extraño ver a Kovalainen en Lotus arrastrándose por las últimas posiciones, cuando no hace mucho le veíamos siempre peleando con los mejores. El finlandés en su momento prefirió aceptar la oferta de Lotus –tampoco tenía otras opciones mejores- siendo consciente de que supondría pasarse una temporada en el dique seco. De acuerdo que nadie puede reprocharle nada porque el monoplaza no da para más, pero al final los resultados mandan, y ya veremos si de cara a su futuro en la F1, no hubiera sido mejor tomarse un año sabático.
Cero. La FIA sigue dando muestras de una doble vara a la hora de juzgar situaciones extremadamente similares y con ello, sembrando el desconcierto entre los propios pilotos. No se puede entender de otro modo la sanción de 20.000 dólares a Ferrari por la salida de boxes de Alonso en la sesión de clasificación, cuando a punto estuvo de provocar un accidente con Nico Rosberg que en ese momento circulaba también por el pit. Parece claro que la acción de Alonso es merecedora de sanción, pero no lo es menos el que una maniobra casi clavada, entre Hamilton y Vettel durante el GP de China, quedó impune. Tal vez la FIA debería de preocuparse más bien de cómo solucionar el problema que causan las escuderías low cost, cuyos monoplazas suponen por momentos durante las carreras, auténticas chicanes en movimiento. Para Mónaco el peligro será mayor si cabe, puesto que existen zonas donde es del todo imposible el adelantamiento. Ya veremos además qué sucede en la sesión de clasificación, donde puede haber más de una sorpresa con tanto tráfico en pista. Las reclamaciones están aseguradas.
Diez. Sin duda de nuevo Red Bull se merece nuestra máxima calificación, aunque en esta ocasión sea a modo particular para la figura de Mark Webber, el veterano piloto australiano, que con su victoria en Montmeló, firmó un fin de semana de ensueño. El triunfo le sirve para reivindicarse además en el seno de un equipo, donde la figura de su compañero, el alemán Vettel, parecía copar todas las miradas y las esperanzas de cara al título final. Webber ha demostrado que no quiere ser segundo de nadie, y que luchará con todas sus fuerzas por lograr los mismos objetivos que hasta ahora el destino parecía reservar para su joven compañero.
Nueve. Inesperado segundo puesto para Alonso, quien por su constancia y convicción merece también estar en nuestro particular podium. Tras una clasificación el sábado realmente por encima de las posibilidades del F10, el domingo se despachó con una carrera impecable, protagonizando alguno de los giros más rápidos del día a la pista catalana, pero sin comprometer en exceso el desgaste de sus neumáticos, lo que al final se reveló clave vistos los problemas que tuvieron tanto Hamilton como Vettel, y que hicieron que el asturiano escalara desde la cuarta posición que parecía lo máximo a lo que podía optar hasta una segunda posición que supo a victoria en Ferrari, como así lo demostraba la alegría tanto en el box como en la posterior ceremonia de entrega de premios.
Ocho. En Montmeló podemos decir que asistimos al regreso del Kaiser, o por lo menos, al inicio de este retorno, porque estoy convencido de que al cuarto puesto logrado en el circuito catalán se unirán otros resultados que harán las delicias de los seguidores de Michael Schumacher, entre los cuales -contra lo que piensan algunos-, todavía nos encontramos muchos ferraristas. El heptacampeón del mundo por fin logró estar durante todo el fin de semana por delante de su compatriota y compañero, Nico Rosberg. Fue impresionante ver cómo Schumacher le ganó la partida a Button cuando éste último salía de su parada en boxes, apurando el alemán al máximo su frenada a final de recta. Y no menos impecables fueron sus siguientes vueltas manteniendo a raya al inglés en todos y cada uno de los intentos de éste por superarle. Al finalizar la carrera se podía vislumbrar la satisfacción del veterano campeón que de nuevo se ha sentido a gusto en una carrera. Los cambios efectuados en su Mercedes sin duda han sido muy del agrado de Schumi, quien se ha adaptado mucho mejor a ellos que Rosberg.
Siete. Hamilton ha vuelto a protagonizar una carrera espectacular si tenemos en cuenta la diferencia que hoy por hoy media entre su McLaren y los RedBull. Aun así, volvió a comerle la tostada a Vettel –en este caso con un sensacional adelantamiento al alemán aprovechándose de la indecisión de éste al realizar un doblaje- y se ganó así una segunda plaza que mantuvo hasta que a falta de apenas tres vueltas, vio como uno de sus neumáticos dijo basta. Una pena, porque por mucho que les duela a todos aquellos que no soportan al piloto inglés, éste es sin duda uno de los grandes animadores de la F1, con un talento innato que supera con mucho la media del resto de pilotos que conforman la parrilla. No se dará por vencido el inglés quien en Mónaco podría ser serio candidato a la victoria.
Seis. Sebastian Vettel podría perfectamente haber compartido nota con su compañero Webber, pero al final una de serie de circunstancias le hicieron tener que conformarse con un tercer puesto –habría sido cuarto de no romper Hamilton- que a tenor de lo que reflejaba su cara en el podium, le supo a muy poco. Este año el alemán parece que está gafado porque parece increíble que con la aparente superioridad de su monoplaza, ahora mismo ocupa "sólo" la tercera posición el mundial, por detrás de Button y Alonso. En concreto, este domingo, una serie de problemas en sus frenos y neumáticos le obligaron así a pasar por boxes cuando parecía que su tercera posición -por detrás de Hamilton- estaba a salvo de los intentos de Alonso por llegar a ella. Es verdad que al final logró la misma posición, pero el sabor de boca que se le quedó al alemán en absoluto fue de su agrado. Que además sea su compañero quien se lleve la victoria todavía hace crecer más el grado de insatisfacción de Vettel, quien no obstante, tiene mucho Mundial por delante para demostrar su valía. Tal vez necesita sólo centrarse un poco más.
Cinco. Massa parece abonado a nuestro aprobado raspado, pero de nuevo este fin de semana compaginó una clasificación mediocre con una carrera más que aceptable donde al final ganó tres posiciones con respecto al puesto que ocupaba en la parrilla de salida. Una pena quizás el que desde el box copiaran la estrategia de Schumacher y Button, porque tal vez ahí se quedó la posibilidad de que el brasileño hubiera podido optar incluso al cuarto puesto teniendo en cuenta como acabó la carrera, y que el brasileño estuvo gran parte de la carrera con su alerón delantero dañado. Sus intentos por dar adelantar luego a Button fueron tan loables como inútiles, lo mismo que los de éste por hacer lo propio con Schumacher. Lo cierto es que se presenta una temporada complicada para Massa, puesto que son pocos los que ahora mismo dudan en la Scuderia que su caballo ganador es Fernando Alonso. Para alguien que se quedó a un solo punto –en realidad a una sola curva- de ganar el Mundial hace dos años, volver al papel de fiel escudero no tiene que ser fácil. Sin embargo considero que Massa, profesional como nadie y fiel a la Scuderia, hará lo que sea mejor para ésta. De todos modos sigo convencido de que todavía no ha dicho su última palabra.
Cuatro. Button no ha tenido un buen fin de semana, y aun así sale de Montmeló al frente de la clasificación de pilotos, así que aunque sólo sea por eso, puede darse por satisfecho. En Mónaco, un circuito donde el año pasado lograra la victoria, tratará por todos los medios de tomarse la revancha, aunque lo tendrá ciertamente complicado. Quizás en esta ocasión le pesó una clasificación el sábado un poco por debajo de lo esperado, pero sobre todo le faltó aplomo y valentía para evitar el adelantamiento que Schumacher le infringió cuando el inglés retomaba la pista tras su paso por boxes. Son de esas acciones que a un piloto con orgullo le escuecen. Ahí se le escaparon las ya escasas posibilidades que tenía de contactar con el grupo de arriba, donde su compañero Hamilton, rodaba en tiempos considerablemente más rápidos que él.
Tres. Después de cuatro carreras superando una y otra vez a Schumacher tal vez Nico Rosberg pensaba que lo tenía todo hecho para ser considerado el líder sobre el que Mercedes habría de apostar. Pero no parecen tenerlo tan claro en la escudería alemana ya que los cambios introducidos en el MGP W01 –nombre con el que ha sido bautizado su monoplaza- parecen amoldarse mucho mejor al estilo de Michael y que para nada han sido bien recibidos por Nico. ¿Casualidad o simplemente un mal fin de semana? En las próximas carreras tendremos la respuesta. Pero no parece que para empezar Mónaco sea el mejor lugar para que Rosberg supere a Schumi.
Dos. Pedro De La Rosa ha vuelto a ver cómo su GP se veía truncado apenas unas vueltas después de iniciado, y de nuevo por causas ajenas al piloto catalán. Es una lástima porque De La Rosa estaba más motivado que nunca para hacer una buena carrera delante su público y en un circuito que conoce a la perfección. Lo peor que puede hacer ahora es bajar los brazos –algo que no creo que suceda- porque en ese caso su puesto en la escudería correría serio peligro. La mayoría estamos convencidos de las cualidades de Pedro, pero necesita una buena carrera para demostrarlo a los que todavía dudan de él.
Uno. Resulta extraño ver a Kovalainen en Lotus arrastrándose por las últimas posiciones, cuando no hace mucho le veíamos siempre peleando con los mejores. El finlandés en su momento prefirió aceptar la oferta de Lotus –tampoco tenía otras opciones mejores- siendo consciente de que supondría pasarse una temporada en el dique seco. De acuerdo que nadie puede reprocharle nada porque el monoplaza no da para más, pero al final los resultados mandan, y ya veremos si de cara a su futuro en la F1, no hubiera sido mejor tomarse un año sabático.
Cero. La FIA sigue dando muestras de una doble vara a la hora de juzgar situaciones extremadamente similares y con ello, sembrando el desconcierto entre los propios pilotos. No se puede entender de otro modo la sanción de 20.000 dólares a Ferrari por la salida de boxes de Alonso en la sesión de clasificación, cuando a punto estuvo de provocar un accidente con Nico Rosberg que en ese momento circulaba también por el pit. Parece claro que la acción de Alonso es merecedora de sanción, pero no lo es menos el que una maniobra casi clavada, entre Hamilton y Vettel durante el GP de China, quedó impune. Tal vez la FIA debería de preocuparse más bien de cómo solucionar el problema que causan las escuderías low cost, cuyos monoplazas suponen por momentos durante las carreras, auténticas chicanes en movimiento. Para Mónaco el peligro será mayor si cabe, puesto que existen zonas donde es del todo imposible el adelantamiento. Ya veremos además qué sucede en la sesión de clasificación, donde puede haber más de una sorpresa con tanto tráfico en pista. Las reclamaciones están aseguradas.
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