sábado, 22 de mayo de 2010

Mónaco (16/05/10)

Sexta carrera del Mundial de F1, en esta ocasión por las calles del Principado de Mónaco. Estas son nuestras calificaciones.

Diez. Nuestra máxima puntuación en el GP con más glamour del calendario, corresponde precisamente a la escudería con mayor atractivo de todas las que componen el circo de la F1: Ferrari. Podemos decir que por primera vez han estado a la altura que exige la historia de la Scuderia. Nadie les pide que logren lo imposible, ganando carreras si existe un monoplaza superior, pero lo que no se puede en ningún caso es facilitar estas victorias con errores impropios de la categoría que se supone a Ferrari. En Mónaco no ha sido así. En primer lugar, tras el accidente de Fernando Alonso, los mecánicos de Ferrari dieron toda una lección de profesionalidad y eficiencia, al rehacer pieza por pieza un monoplaza que estaba gravemente dañado y sin posibilidad de probarlo en pista, dejando así en las manos de Alonso, un F10 con las máximas garantías –las mismas que tenía antes del accidentes-. Esto, unido en segundo lugar a una táctica de carrera totalmente rompedora y arriesgada, pero muy lógica, posibilitó sin duda la remontada de Alonso que le permitió sumar de este modo ocho puntos que cualquiera hubiera soñado antes del comienzo de la carrera. Esperamos que en el box de Ferrari se sigan tomando las decisiones con la misma inteligencia que en Mónaco, y que por supuesto, sus mecánicos sigan demostrando por qué visten un mono rojo con il cavallino en el pecho.

Nueve. Como no había posibilidad de asignar dos dieces, y por no hacerlo demasiado rutinario, dejaremos a Webber en este caso con la segunda mejor nota. Espectacular de nuevo el australiano que con su segunda victoria consecutiva se ha colocado al frente de la clasificación del Mundial, eso sí, con los mismos puntos que su compañero de equipo, Sebastian Vettel, a quien parece haberle comido la moral con estas primeras carreras en Europa. Webber demostró ya en la clasificación del sábado una superioridad aplastante, con más de tres décimas de ventaja sobre el segundo, y cuatro sobre el tercero. El domingo no hizo sino demostrar su hegemonía desde que el semáforo se puso en verde hasta cruzar primero por debajo de la bandera a cuadros, sin inmutarse por las repetidas salidas del Safety Car que hacían que perdiera la ventaja que acumulaba una y otra vez cada vez que éste se retiraba de nuevo a boxes. Mucha atención a Mark, porque entre los nombres de Alonso, Hamilton y Vettel, quizás el tapado de cara al titulo sea el veterano piloto australiano.

Ocho. Muy pocos hubieran podido imaginar que Renault tras su fiasco en los últimos años, iba a disponer esta temporada de un monoplaza que pudiera hacer frente a Ferrari, McLaren, RedBull y Mercedes. Pero lo cierto es que la escudería gala ha conseguido un monoplaza fiable que en manos de un piloto no menos fiable como el polaco Robert Kubica, está siendo una de las sorpresas del campeonato. El segundo puesto logrado por Robert el sábado invitaba incluso a soñar con dar la campanada el domingo. Sin embargo una salida un tanto deficiente por parte del polaco, hizo que éste perdiera una posición que ya no recuperaría. A pesar de ello, Kubica se merece sin duda nuestro notable alto. Y si no digamos nada si lo comparamos con el "rendimiento" que su compañero Petrov le está sacando al mismo monoplaza.

Siete. Fernando Alonso fue probablemente el piloto que mayor protagonismo acaparó durante el fin de semana. El viernes cometió un gravísimo error, impropio de alguien con su experiencia, pero esto demuestra algo obvio: nadie puede dormirse cuando está a los mandos de un F1, y menos si circula por Mónaco. En Ferrari no podían creer que el piloto asturiano hubiera cometido un error de semejante envergadura, pero lejos de tirar la toalla, confiaron en las posibilidades del monoplaza, en las suyas propias, y por supuesto, en la pericia de Alonso para buscar una remontada en toda regla. El domingo Alonso no hizo sino responder a las expectativas que se habían creado entorno a él. Se deshizo sin problemas de los pilotos de cola, quienes salvo en el caso del brasileño Di Grassi, apenas opusieron resistencia conscientes de que no era su guerra. Quizás el más dócil en ese sentido resultó un antiguo compañero de Alonso, el italiano Jarno Trulli, al que quizás se le fue un poco la mano a la hora de dejarse adelantar por el piloto de Ferrari. Sea como fuere, y gracias además a la entrada del Safety que minimizó la pérdida de tiempo de Alonso en su cambio de neumáticos, una vez que el resto de pilotos comenzaron con sus paradas, el asturiano se encontró en una tranquilizante octava posición cuando no se llevaba ni un tercio de carrera. La posterior retirada de Kobayashi y el tardío pitstop de Rosberg situaron a Alonso en la sexta plaza, a la postre definitiva, aunque con suspense incluido por el adelantamiento in extremis de Michael Schumacher que comentaremos después.

Seis. Tras el accidente de Alonso, todas las esperanzas en el box de Ferrari estaban depositadas en Felipe Massa. El brasileño parecía dispuesto a hacer olvidar el fiasco de Alonso marcando el mejor tiempo el sábado en la Q1 y el segundo en la Q2, sólo superado por Nico Rosberg, que no parecía el rival de cara a lograr la pole. Por desgracia, en la tanda definitiva Felipe únicamente pudo ser cuarto –según sus declaraciones fue obstaculizado precisamente por Rosberg- quedándose a poco más de una décima de la primera fila lo que hubiera aumentado sin duda sus posibilidades para la carrera. Lo intentó con todo el domingo en la salida, pero se topó con que Kubica, superado por Vettel, cerró justo a tiempo la puerta para evitar ser adelantado también por Massa, quien tuvo además que protegerse de la acometida de Hamilton. Felipe tuvo así que conformarse con rodar detrás de los tres primeros a la espera de que alguno de ellos pudiera cometer algún error que le permitiera subir al podium, algo que finalmente no se produjo. Aceptable en cualquier caso la carrera del brasileño.

Cinco. Al igual que Massa, Lewis Hamilton, mantuvo en la carrera la posición –quinta- con la que partía en parrilla. También como el brasileño lo intentó en la salida, pero a partir de ese momento se limitó a conservar la posición. Diez puntos importantes para el inglés después del rosco de Montmeló y que le permiten seguir con opciones intactas en su lucha por el título. Sigue dando la sensación de que a poco que su monoplaza le acompañe el inglés es capaz de ser de los pocos capaces de dar espectáculo, al contrario que su compañero de filas, Jeson Button, menos sólido cuando las cosas no vienen bien dadas, y que en Mónaco, saliendo desde una pobre octava posición, abandonó a las primeras de cambio por problemas mecánicos.

Cuatro. ¿Cómo pude suspenderse a alguien que finaliza segundo en Mónaco y que ocupa esa misma posición en el Mundial? Quizás seamos un poco duros con Sebastian Vettel, pero en estas últimas dos carreras ha dado la sensación de verse superado –y lo que es más grave, no sólo en la pista- por su compañero Mark Webber. De creerse la niña de los ojos del equipo RedBull se encuentra ahora frente a la cruda realidad de que Mark, lejos de ser una mera comparsa en este campeonato, se muestra como el primer enemigo a batir por el alemán. No parece estar llevando muy bien esta presión, por lo que una tercera derrota consecutiva en Turquía en su duelo particular con el australiano, podría resultar demoledora para la moral de Vettel.

Tres. Un equipo como Mercedes, considerado entre los mejores de la parrilla, no puede permitirse el lujo de cometer un error como el del adelantamiento de Schumacher a Alonso en el último suspiro de la carrera cuando según la normativa referida al Safety Car –que alguien dentro del equipo debiera conocer- no podía realizarse. En Ferrari –y entiendo que en el resto de escuderías- sí eran conscientes de esta norma y avisaron por radio a sus pilotos para que no cayeran en la tentación de adelantar posiciones a pesar de ver posibilidades para ello. En Mercedes nadie dijo nada a Schumacher –o si se lo hicieron, le indujeron al error- y esto al final provocó la sanción al alemán que le priva de unos puntos que tal vez no supongan ningún trastorno en las aspiraciones actuales del alemán, pero que le alejan un poco más de su compañero de equipo en la clasificación, quien de no mediar dicha sanción, hubiera acabado además por detrás de Michael por segunda carrera consecutiva.

Dos. Lo dijimos en su día con Kovalainen y esta vez toca repetirlo con Jarno Trulli. Resulta duro ver a alguien con el bagaje del simpático italiano subido a un monoplaza que no le permite optar a nada que no sea simplemente finalizar las carreras. Lo que ocurre es que en ocasiones, un piloto muy por encima del monoplaza que conduce, produce frustración, lo que unido a una falta de concentración, puede llevar a cometer graves errores –además de sumamente peligrosos- como el que llevó a Jarno a colisionar con Chandhok.

Uno. Como si fuera el caso del Dr Jekyll and Mr Hyde, Jenson Button llegó a Mónaco líder en el Mundial, apenas pudo ser octavo en la clasificación del sábado, y rompió transcurridas tres vueltas el domingo en carrera con lo que abandonó tierras monegascas cuarto en el campeonato, viendo ya desde la retaguardia a los dos RedBull y al Ferrari de Fernando Alonso. De acuerdo que las averías no son culpa de los pilotos, pero la actuación mediocre del sábado parecía el peor de los augurios, y que finalmente se confirmó el domingo. Algo pasa con Button cuando habiendo ganado dos de las seis carreras hasta ahora disputadas –igualado sólo ahora por Webber-, sigue viéndose menos candidato al título que su propio compañero Hamilton, que todavía se mantiene a cero en cuanto a triunfos se refiere.

Cero. Parece que la nota más deficiente es un pulso continuo entre FIA y escuderías LowCost. En Mónaco de nuevo ninguno de los monoplazas de estos equipos de bajo coste cruzaron la bandera a cuadros. ¿De verdad aportan algo a esta F1? Bueno sí: son ocho coches más en la parrilla. ¿Y además de eso?

¡Nos vemos en Turquía!

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