Hace ahora diez días vivimos una carrera en Valencia, el GP de Europa, novena carrera del Mundial de F1, cuyo desenlace final estuvo claramente afectado por una decisión por parte de dirección de carrera que perjudicó única y exclusivamente a los dos pilotos de Ferrari arruinando por completo sus posibilidades y adulterando el resultado que de otro modo, podría haberse producido.
Es por ese motivo que todas las valoraciones que pudiéramos hacer de lo visto en Valencia deberían pasar por el filtro de estas circunstancias extraordinarias, por lo que no tiene sentido alguno en esta ocasión entrar a valorar lo acontecido en la carrera. Nos ceñiremos a analizar qué fue lo que condujo a esta situación y si de verdad hubo algún tipo de responsabilidad por parte de los principales implicados.
El fin de semana en Valencia se presentaba bajo la incógnita de conocer hasta que punto las evoluciones anunciadas por parte de Ferrari en su F10 iban a ser capaces de reducir el gap hasta entonces existente con RedBull, en incluso con McLaren. Ya en los entrenamientos del viernes las sensaciones fueron buenas con Fernando Alonso y Felipe Massa realizando buenos tiempos. Sin embargo el sábado la superioridad de RedBull volvió a quedar de manifiesto al aventajar en más de medio segundo a Alonso, que acabó cuarto, y en una décima más a Massa, quinto. En todo caso, buen resultado para lo que llevábamos viendo en las últimas carreras. Y siempre con la esperanza de que los Ferrari pudieran tener mejor ritmo de carrera el domigno, algo por otra parte más que probable habida cuenta del mejor trato que el F10 dedica a los neumáticos.
De este modo el domingo nos encontrábamos con Vettel y Webber –por este orden- en la primera fila, con Hamilton y Alonso en la segunda, y con Massa situado justo detrás de Hamilton. Al ponerse el semáforo en verde Webber vio cómo no pudo evitar que primero Hamilton y luego Alonso le superaran, para comenzar después a perder posiciones de forma inesperada hasta caer a una embarazosa novena plaza.
Con Vettel tratando de poner tierra de por medio sobre Hamilton y los dos Ferrari, se llega a la vuelta diez donde sucede algo imprevisto: precisamente Webber que trata de recuperar posiciones tras su paso por boxes apenas dos vueltas antes, vuela literalmente sobre el Lotus de Kovalainen -mucho más lento que él- y que hace de auténtico trampolín. Por un momento se teme lo peor aunque pronto el piloto australiano da muestras de no haber sufrido ni un rasguño. Sin embargo como no podía ser de otro modo la dirección de carrera ordena la salida del Safety Car. Y aquí es donde nace toda la polémica. ¿Qué ocurrió?
Para empezar, el SC tiene como primer propósito velar por la seguridad de los implicados en un accidente así como del resto de pilotos todavía en carrera. Por ello, su entrada en la pista una vez ordenada, se hace de forma inmediata, aunque por lo general y siempre que sea posible, se intenta causar el menor trastorno posible saliendo o bien a cola del pelotón –para esperar luego a la cabeza- o directamente por delante de éste.
Sin embargo en esta ocasión su salida coincidió justo con el momento en que Hamilton estaba a punto de pasar por delante del carril de incorporación a la pista. El piloto inglés que hasta entonces había ralentizado en parte la marcha, al ver el SC, decide pisar a fondo y adelantar a éste como prueban las imágenes que se pudieron ver con posterioridad, dejando a los dos Ferraris –que en ningún caso deciden imitar la conducta del inglés- taponados por el coche de seguridad. De esta forma, mientras el resto de pilotos que venían por detrás aprovecharon ese momento para entrar en boxes, los dos monoplazas rojos hubieron de esperar a dar una vuelta completa a ritmo lento para poder realizar su cambio, agravándose esta situación en el caso de Massa, quien además hubo de esperar parado los cuatro segundos que tardaron en cambiar primero los neumáticos a Alonso. ¿Resultado? El asturiano que iba tercero volvió a pista décimo y Massa decimoquinto. Adiós a la carrera en un circuito donde los adelantamiento son pura ciencia ficción.
Es curioso que la realización de la carrera apenas presta atención al detalle hasta que cuando se reanuda la carrera escuchamos la conexión por radio de Alonso con su box en el que les pide que protesten a dirección de carrera puesto que ha sido testigo de cómo Hamilton había adelantado al coche de seguridad. Es entonces y sólo entonces cuando dirección de carrera decide investigar ante la reclamación de Ferrari, algo que también resulta inaudito con la cantidad de cámaras y comisarios dedicados a vigilar todo lo que acontece en pista y hasta fuera de ella.
Sin embargo, la cacicada que se iba a cometer todavía es mucho mayor. A pesar de parecer más que evidente el drive thorugh que habría de sufrir Hamilton, la dirección de carrera tarda ¡diecisiete vueltas! en hacerla efectiva. Tiempo más que suficiente para que el inglés de McLaren sin nadie por delante, pudiera lograr ventaja más que suficiente para una vez cumplida la sanción, regresar a pista sin perder ni una sola posición, beneficiado por el tapón que desde la tercera plaza el japonés Kobayashi realizaba sobre el resto de pilotos que venían detrás.
Con decisiones así lo que queda patente es que un piloto que ha infringido el reglamento –como constata el hecho de que se le haya sancionado- no resulta en modo alguno afectado por esa conducta, mientras que otros que sí lo han respetado, ven cómo se arruina una carrera en la que sus opciones a podium, y por qué no, a la victoria, se van al traste. ¿Qué deberían hacer según esto los pilotos de Ferrari si se ven en la misma tesitura en el próximo GP?
El auténtico despropósito se ve culminado por la decisión casi al final de la prueba de investigar a la finalización de ésta, nada menos que a nueve pilotos por supuestas irregularidades durante la presencia del SC. No merece la pena ni comentar este aspecto puesto que después de horas de deliberaciones a aquellos pilotos a los que se consideró que habían infrigido el reglamento se les sancionó con unos irrisorios cinco segundos a añadir al tiempo con el que habían concluido la carrera. De risa. Alonso recupera así un puesto acabando finalmente octavo.
Por todo lo anterior, tal vez decir como afirmó Alonso con posterioridad a la carrera que ésta había sido manipulada pueda resultar un poco excesivo. Los que amamos este deporte tenemos que confiar al menos en que en este tipo de situaciones no hay mala fe de por medio ni favoritismos a la hora de tomar las decisiones. Pero sí que podemos afirmar que el GP de Valencia estuvo totalmente condicionado por una mala decisión por parte de la dirección de carrera. Incompetencia quizás sea una palabra demasiado fuerte pero que también podría emplearse.
No nos queda otra que confiar también en que la FIA y el Sr. Charlie Whiting hayan sabido extraer conclusiones de lo acontecido, aunque nos cueste creerlo, y que en Silverstone podamos asistir a una carrera limpia en el sentido más amplio de la palabra.
No quiero concluir este blog un tanto especial sin destacar dos noticias, una que afecta a todos los equipos de la parrilla y la otra, que tiene que ver con Ferrari. Y es que finalmente Pirelli ha sido la marca elegida para proveer los neumáticos en las próximas tres temporadas. Y por otra parte, tras casi dos décadas en la nómina de McLaren, Pat Fry ha pasado a Ferrari como asesor de Aldo Costa, director técnico de la Scuderia, siendo efectivo su contrato desde el pasado 1 de Julio.
martes, 6 de julio de 2010
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